viernes, 30 de agosto de 2013

Again and again




oOoh my heart
bleeds about it,
bleeds about it.

       La primera vez que lo vi no lo podía creer. Era rica la canción de los Thieves, pero al ver el clip mi amor se intensificó, sificó, sificó, y anduve un par de días viendo escenas cortadas, repetidas, scratch-rebobinadas hasta en mi propia y poco estética vida. Difícil no atraparse con los trazos de historia sueca -deamorsetentera-, completar los instersticios y tergiversar la fábula. 

     Inquietante conjunción de etapas en la chica. Qué descaro el par de rucios rebeldecirijillos. Qué chucha los besos. Y la repetición de caracteres: poses parcas pero shudderms pero en exceso expresivas, iluminaciones y esos malditos tópicos adolescentes que me abruman hondamente. El desborde que siento es como el que aparece literalizado en la escena acuosa de Human/Carpark North/Martin de Thurah: camarín, niño calvo sentado, terrible pegado, mientras el chorro de agua chorrea en chorradas explosivas desde una impasible botella.

     En fin, me atrapo y paso mil rollos y la cuestión es una película de lo más antUigua de la que, básicamente, sacaron unas escenas y las re-editaron, yuxtaposificaron, montajepusijieron y acoplaron, ¡y lo contaron tan bien! Me parece un gesto maestro. Como para tratar de emularlo (mulamente, claro). 

     Como quedé más rayá que discodevinilo supeditado al brusco vaivén golpeteado del dj-tacto, bajé la película esa vez. Creo que hasta los subtítulos, pero después pecé colapsó y la tuve que borrar y no pude. ¿La veo o no la veo? ¿Privilegio el origen? O sigo con la emoción del animé y chao carlo manga (carlo magno).

Qué más puedo decir.
"Los suecos lo hicieron otra vez"


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