Uno de mis pasatiempos perdedores favoritos consiste en saludar, con motivo de su cumpleaños, a gente imposible de latitudes remotas. Generalmente de la nordicie danesa. Y bueno, resulta que hoy está de cumpleaños el genio, el que trastocó mis percepciones visuales, el que le otorga dimensiones inimaginadas a ciertas canciones y las altera y transforma irreversiblemente en algo más. Porque me da la impresión de que eso es justamente lo que pasa. Experimento sensaciones sinestésicas y entonces dele que dele con imágenes y movimientos envolviendo sonidos. Enredándose en la mente, haciéndose bultitos para siempre. Engendrando algo nuevo y complejo: un cuerpo espléndido con más dimensiones y esa es la historia de cómo la experiencia del videoclip jamás nunca volvió a ser la misma.
Hoy junta años y quizás vuelve a nacer el tipo de las casas voladoras, la gente voladora, los tonos fríos de mis caprichos estéticos. Los niños pecosos dislocándose en coreografías perturbadoras: muecas de asco, respiración agitada, convulsiones en el aire y arcadas de fuego. Personajes en esa transición patética hacia otra cosa, la edad ambigua la edad del pavo. La edad de los temblores. De las ropas que quedan gigantes y ridículas, los ímpetus frenados por una fuerza invisible; de las cosas que chorrean y las gotas que se vierten. El significante impecable y claro. La elegancia del hastío, la maldita soledad, el maldito vacío. El SPLEEN EL SPLEEN EL SPLEEN. La inmolación, las invocaciones al agua, el morbo tipo blackswan voyerista enfermo del padre que acecha por la ventana a la niña emplumada. Uy, y qué decir de esa luz artificial –UY– sobre los esqueletos arbóreos, sobre los rostros o los cuerpos de humanos o animales y que contrastan con la oscuridad auténtica que los envuelve. Ohs de ayes. Me quedé atrapada para siempre en tus trucos, Martin; en esas cosas que tú haces.
Así que ojo, ojo y todos los demás sentidos:
Uff! Veo los videos y juro que me quedo con una cara inexpresiva e idiota de preadolescente adolescente danés y me sobrepasa y me quedo muda ante tu grandeza. Eres mi héroe, Martin de Thurah. Ojalá algún día me parezca a ti y si no, da lo mismo. Seré feliz siendo solo una mirona, contemplando tus obras, no trascendiendo, no siendo, quedándome sola con este estremecimiento exquisito.
OH! Y feliz cumpleaños.
Y a ustedes, mis contados lectores, les cuento que nicagando esta es la última vez que hablo de Martin, así que lo siento.
Tengan un buen domingo! Lo que es yo, me precipito hacia el campo. Con prisa.
Nota al pie:
Nota al pie:
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| De todos escogí Human, porque este clip es el Edipo primordial y por tanto tiene la culpa de todo, ARG!! |

